Plata
Adónde se va la plata en una restauración
Los presupuestos se arman con lo que se ve. La cifra final la decide lo que hay debajo, y eso no se conoce cuando se firma.
Publicado 10 de junio de 2026 · Actualizado 14 de septiembre de 2026
La mano de obra es el presupuesto
En casi cualquier proyecto, las horas cuestan más que los repuestos. La tarifa del taller multiplicada por una cantidad realista de horas es el número que importa.
Los repuestos parecen caros porque llegan como facturas únicas. La mano de obra llega de a poco y es más fácil de subestimar.
Pida el presupuesto separado entre mano de obra y materiales. Un taller que se niega le está diciendo algo.
Chapa y pintura
Chapa y pintura se llevan habitualmente la mitad del presupuesto de una restauración, y a veces más.
El motivo es que el óxido se descubre, no se predice. Un zócalo que parecía un parche se convierte en piso, guardabarros interior y larguero.
Cualquier cotización de chapa sobre un auto sin desarmar es una posición inicial, no un precio.
Mecánica
Motores, cajas y diferenciales son la parte más previsible, porque se pueden evaluar antes de abrirlos y porque los costos de rectificación son conocidos.
Existen especialistas para las mecánicas más comunes y suelen ser más baratos que un taller general intentándolo.
Hágalo después de la chapa, no antes. Un motor rectificado esperando dos años en un rincón es plata quieta.
Tapizado, cromados y vidrios
El destructor silencioso de presupuestos. Individualmente chicos, en conjunto grandes, y con frecuencia con plazos largos.
El cromado es caro y lento. Conseguir buenos usados suele rendir más que recromar piezas malas.
Pida cotizaciones de tapizado temprano aunque el trabajo esté a dos años, porque los números cambian lo que puede gastar en otro lado.
El colchón que nadie guarda
Un colchón sensato es un cuarto del presupuesto, apartado y no gastado en mejoras.
La falla más común es gastar el colchón en mejoras el primer año y quedarse sin nada cuando aparece el óxido el segundo.
Si el proyecto no sobrevive a un veinticinco por ciento de desvío, no está financiado.
Cómo leer una cotización
Busque lo que está excluido. En las exclusiones viven las sorpresas.
Verifique si la cotización supone el auto desarmado, y por quién.
Acuerde por escrito cómo se aprueban los adicionales. Una llamada no es un registro.
Hacerlo por etapas
Ordene el trabajo de modo que el auto quede usable al final de cada etapa cuando sea posible.
Eso mantiene el impulso, reparte el costo y significa que si el proyecto se frena, se frena con un auto y no con cajas.
Estructura primero, mecánica después, estética al final es el orden habitual y hay buenas razones.
Información general. Cada auto es distinto; el trabajo sobre un vehículo concreto se conversa con quien puede verlo.